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Recolección de Datos Vs Ética
agosto 26, 2019

Dentro de las nuevas técnicas de marketing y ventas, el análisis de datos se ha convertido en la herramienta perfecta para llegar a los clientes. Dentro de ese análisis, la mayor parte de técnicas provienen de recolectar información indirecta de los usuarios en línea, es decir, se acumulan datos que se encuentran esparcidos por toda la nube virtual, datos que no compartiríamos concientemente con desconocidos.  Cabe preguntarse: Si toda esta información puede predecir nuestro comportamiento y permite a proveedores proponernos servicios personalizados, ¿Por qué no podrían también, esos mismos proveedores, enfocarse en mis debilidades o datos íntimos con el objetivo de perjudicar?

La respuesta estára vinculada y condicionada a los fundamentos éticos y los objetivos de la empresa o plataforma que maneje la información, por lo tanto, el riesgo de entregar o publicar datos acerca de nosotros, es incrementado de acuerdo al fin que tenga una empresa con respecto a esos datos. Así, las empresas que deseen usarlos como un producto commodity sin hacerse responsable de sus efectos en la sociedad, no se detendrá frente a ningún estándar de sensibilización frente a ciertos datos e indagará cuanto crea conveniente para obtenerlos. Un hacker podría acceder a nuestros registros médicos con el objetivo de vender esa información, haciendo uso de todas las herramientas posibles para adueñarse de nuestra data que, ya sea de manera voluntaria o no, se encuentra en la red.

Huelga decir que no solo existen empresas con estos objetivos, pues la intención inicial de este análisis de datos era la de solucionar problemas que incomodan al usuario, profundizar la capacidad de las empresas de conocer a sus clientes y poder otorgarles aquello que necesitaban, en fin, mejorar su servicio.

Entonces, ¿Dónde está la limitación con respecto a los medios de obtención de datos? Pues es una línea delgada y borrosa la que establece el marco en el que se desenvuelve una empresa con cultura ética y una que no tiene este atributo, la que usará nuestros datos acorde a sus objetivos de crecimiento, calidad y servicio, y la que dedicará nuestra información privada al incremento de su bolsillo y de sus negocios. De ahí que sea imprescindible aclarar esa limitación marco porque si no existe, estaremos condenados al sometimiento a lo que a esta empresa desee y pueda hacer con nuestros datos.

En nuestro país, no existe una lista de empresas que manejen la data. Tampoco la información de cómo y para qué la usan; por esto se debe ser precavido en todas las plataformas donde ingresamos datos, desde saber a qué se dirigen los datos, hasta saber que más le estoy entregando a esta red. Usuario, contraseña, correo, listado de amistades, número de teléfono, etc., la mayoría de redes  pide algo que todos hemos aceptado sin leer ni entender, sus términos y condiciones. Está demostrado que la aceptación automática de los términos y condiciones podrían habilitar a la plataforma para ingresar a datos a los que no hemos otorgado acceso de manera explícita, al menos no conscientemente.

En conclusión, los datos que se suben a la red pueden resultar en un arma de doble filo si no somos cuidadosos. Podríamos estar en riesgo gracias a empresas que sobreponen sus ganancias sobre la ética y la seguridad de la sociedad, entregando nuestra información a quien de un buen precio por ella.